Thursday, April 15, 2010

La Disparidad Socioeconómica en Buenos Aires


Each week, I am required to write a paper for my Spanish class reflecting upon my experiences in Buenos Aires. Though many of the thoughts that I share with my class are similar to the ones already included here in this blog, perhaps some of you would also like to read about my experiences in Spanish. If not, just copy and paste my text into Google Translate.

I have been learning Spanish for a little over 7 months now, so while I hope I have conveyed some type of meaning here, please let me know how I can continue to improve my language skills! Thanks in advance! :)

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Durante todos mis estudios económicos en los Estados Unidos, siempre sabía que hay mucha disparidad socioeconómica en América Latina. Así que cuando llegué a Buenos Aires, esperaba ver la evidencia de esta situación. Lo que no estaba preparada era para la magnitud del problema y mis reacciones resultantes.

Cuando camino a mis clases cada día, paso por un montón de signos de la disparidad socioeconómica de Buenos Aires. Hay un hombre viejo y discapacitado que siempre se sienta en una silla de ruedas afuera de una iglesia grandiosa en Avenida Santa Fe. El hombre no tiene vivienda o dinero para comprar comida, ropa y otras cosas necesarias. Una vez, recibió una taza de té y su reacción fue increíble. Echó las manos en el aire y celebró, solamente porque tenía la oportunidad de alimentarse un poco. Su situación no es rara. Hay muchos ciegos en los subtes que piden unas monedas, pero todos los demás no están dispuestos a darle dinero, incluso un poco. Además, es muy común ver la gente sin hogar durmiendo en las calles de los barrios ricos de Buenos Aires. Es muy irónico encontrar estas personas afuera de unos de los edificios más extravagantes en la ciudad.

Quizás lo que es más impresionante para mí es la situación de vida de María (cambié su nombre por su privacidad), una de las empleadas de mi madre de acogida. María es de Paraguay y solamente tiene 20 años, lo mismo que yo. Hace 2 años que empezó su trabajo en Argentina pero su familia, incluye su hijo de 2 años, todavía está en Paraguay. María siempre está cansada porque tiene que satisfacer las expectativas altas de mi madre. Lo que es más difícil para mí de aceptar es el hecho que María, una chica de mi misma edad, tiene que servir mi comida, limpiar mi dormitorio y hacer otras tareas domésticas, todo para mí. Mientras estudio para conseguir de buen trabajo y alcanzar el éxito en el futuro, María tiene que trabajar en un ambiente exigente sólo para mantenerse y a su familia. Sin la provisión de más recursos a la gente como María, es muy difícil para cambiar esta situación. En general, la gente necesita dinero, educación y acceso a buena atención de salud para mejorar su nivel socioeconómico. Sin embargo, cuando unas personas originalmente no tienen estos recursos, es casi imposible para alcanzar este objetivo.

Lo que me da esperanza es el hecho que hay muchas organizaciones en Argentina y en el mundo que están tratando de resolver la disparidad socioeconómica en América Latina. Este semestre tengo la oportunidad de ser voluntario en una de estas organizaciones que se llama la Casa de Galilea. Este grupo ofrece la ayuda de desarrollo a La Cava, una villa (shantytown en inglés) justo afuera de San Isidro, una de las áreas más ricas en la Provincia de Buenos Aires. El trabajo de la Casa de Galilea y otras organizaciones similares solamente es una manera pequeña para abordar la disparidad socioeconómica pero ofrece mucha esperanza para el futuro. Espero que durante mi semestre acá en Buenos Aires, pueda contribuir algo y hacer un impacto con estos tipos de organizaciones también.

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Una nota: unas semanas después de escribir esta composición, aprendí que María se fue de la casa de mi madre de acogida. No la veo nunca más.